Tabla sin asidero
d o l o r e s - d o r a n t e s


Yo que amé tus maremotos en un vaso,/ que guardé como un tesoro el llanto falso,/
ahora mismo pongo fuego a lo que escondo/ y me marcho mientras arde tu retrato."/ R.B.
 

Todos nos anclamos a algo. Nos sujetamos a lo que no nos pertenece. Poco nos pertenece realmente. Hablo de los anzuelos que nos mueven, paraciera que esos anzuelos oscuros dirigen nuestra vida. Sólo creemos que tenemos voluntad. Por ejemplo ¿por qué trabajo en asuntos relacionados con la escritura? ¿porque escribir sigue siendo una necesidad? Mi guía espiritual (experto en detectar el objeto que nos domina y la razón por la que prestamos nuestra superficie emocional para hacernos heridas) por instantes me ha hecho comprender que todo es pasajero. Que lo mejor es nada. Que uno besa, experimenta y deja pasar. Sin embargo la "vocación" en ocasiones se apodera de nosotros. ¿Es la vocación un grado de control que proviene de nuestro entorno? Quisiera que algún maestro me explicara si la vocación es natural. Y si también es natural pasar el día frente a la vocación, como si contemplaramos inmóviles el fuego vivo del jardín y sus colores; pasar el día frente a la vocación, inmóviles como una piedra.

9:04 PM
 

Mis pensamientos no andan bien, tampoco.

5:14 PM
que conste
vuelen