Tabla sin asidero
d o l o r e s - d o r a n t e s


Yo que amé tus maremotos en un vaso,/ que guardé como un tesoro el llanto falso,/
ahora mismo pongo fuego a lo que escondo/ y me marcho mientras arde tu retrato."/ R.B.
 

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(...) lo cierto es que él tenía otro oficio: el de "provocador". Era provocador de sueños. Eso es lo que era verdaderamente. Y a tu madre la enredó como hacía con muchas. Entre otras conmigo. Una vez que me sentí enferma se presentó y me dijo: "Te vengo a pulsear para que te alivies". Y todo aquello consistía en que se soltaba sobándola a una, primero en las yemas de los dedos, luego restregando las manos; después los brazos y acababa metiéndose con las piernas de una, en frío, así que aquello al cabo de un rato producía calentura. Y, mientras maniobraba, te hablaba de tu futuro. Se ponía en trance, remolineaba los ojos invocando y maldiciendo; llenándote de escupitajos como hacen los gitanos. A veces se quedaba en cueros porque decía que ése era nuestro deseo. Y a veces le atinaba; picaba por tantos lados que con alguno tenía que dar.

4:24 PM
que conste
vuelen