"Estoy afuera de tu casa, te traigo una biblia ¿ya te acostaste?" Qué puede uno imaginar de estas palabras a las 9 30 de la noche de un sábado. ¿Alguien me conoce? Hablar desde la puerta de mi casa para ofrecerme una biblia en sábado por la noche significa mi verdadera ruina. Les aseguro que esto es pasajero, amigos. Tampoco es para tanto. Todavía me gusta chupar. No tengo ánimos, eso sí. Nada de ánimos. Pero para el ánimo hay otras cosas, digo, no sé qué me interese probar a estas alturas, pero extraño a Alfredo. Sóu, sóu moch. ¿Por qué no hay personas como Alfredo tocando a mi casa con un "¿aceitito frotado, ma fren?" y siete policías cuidándole la espalda?
10:21 PM
|