Tabla sin asidero
d o l o r e s - d o r a n t e s


Yo que amé tus maremotos en un vaso,/ que guardé como un tesoro el llanto falso,/
ahora mismo pongo fuego a lo que escondo/ y me marcho mientras arde tu retrato."/ R.B.
 

He tomado muy en serio el consejo de mi guía espiritual de aceptar la nada. Es lo mismo que soltar. Dejar de luchar por poseer algo o a alguien. Sin duda ser consciente de ese punto me hace sentir libre y aliviada. Sola y aliviada. Sola y libre. Pero no es un sentimiento de soledad, lo expresé mal, es un sentimiento de independencia a toda costa. No de lucha, sino de abandono, de tranquilidad. Felicítenme, amiguitos imaginarios. Esta vez sí soy libre. Curiosamente lo he llevado a cabo con mi trabajo literario, siempre he pensado, como lo decía mi amigo Gardea, que "el trabajo se abre camino por sí sólo" yo sólo tengo que escribir y despreocuparme; curiosamente al contexto de mi vida entera no lo había aplicado, me aferraba a conceptos, a situaciones, a imágenes, a personas, a cosas. Nada de eso tiene sentido. La libertad no se puede poseer. Se vive, y pasa.

9:22 PM
que conste
vuelen