| Tabla sin asidero d o l o r e s - d o r a n t e s Yo que amé tus maremotos en un vaso,/ que guardé como un tesoro el llanto falso,/ ahora mismo pongo fuego a lo que escondo/ y me marcho mientras arde tu retrato."/ R.B. |
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Una mentira. Ese señor me dijo que yo me había enamorado de una mentira. No una mentira que alguien más me haya contado, amigos mitómanos. Una mentira que me conté yo. Me enamoré de lo que pudo haber sido en caso de que despertáramos juntos. Me enamoré de lo que pudo haber sido despertar y verlo dormir. Me enamoré de los cuerpos que pudimos haber sido incrustados en la nieve. De la lectura que pudimos haber compartido antes de levantarnos de la cama. De la bebida que echaba vapor de la cocina a la recámara. Nada de eso sucedió. Sucedieron, sí, besos furtivos dentro de su auto. Besos robados en una esquina antes de correr al trabajo. Besos en la conversación telefónica y, abrazos que juro sucedieron para que mi oído descansara a la altura de su corazón. Sucedió mucha luz. Fue todo. Fue suficiente. Casi diez años más tarde no sé qué pasa con mi tiempo. Mi enamoramiento es cada vez más fugaz. Vivo todo tan rápido. Mi enamoramiento es cada vez más fugaz y concreto. Más directo y fugaz. Dura unos cuantos días y, juro, no estoy mintiendo si digo que me enamoré de sus perforaciones, pero se acabó. Sin esperar nada esta vez. Esta vez sin imaginar algo: viviendo. 7:46 PM |
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