¿Recuerdan que les dije que comentaría aquí algunos libros? Ahora me doy cuenta que más que comentar hay en mí esa necesidad de que ustedes sepan que tengo esos ejemplares en mi poder (los necesito, público querido!!!). Tengo que nombrar nuevamente a Laura Solórzano, quien se ha convertido ya (sin quererlo aceptar y sin mover un dedo con esas intenciones) en una especie de "poeta de culto". Ya he comentado que la condición de "marginal" en una obra no me parece que represente un mérito, sino que es una manera de situar el contexto desde donde se escribe. Es absurdo suponer que ser marginal es un estilo. Aclarado ese punto -porque luego me raclaman-, debo señalar a Laura (por desgracia para quienes no tienen acceso a sus libros) como una poeta marginal. Mientras que en los yunaites es una poeta de estudio en diferentes universidades, en latinoamérica su obra se distribuye poco. Por eso presumo mi ejemplar de "Un rosal para el señor K" editado por la Universidad de Guanajuato en el 2006, donde el poema que abre el libro lo dice -como todos los poemas de Laura- casi todo.
FISURA SIN FE
Como si hablar fuera extraer la verdad de la vena inhóspita. ¿o no?
¿es esto un habla fuera de foco? No hay voz que no se derrame sin
doblar su decir. Hablo. Trabajo cuando hablo y pudiera ser que mi
conteo de gota y gratificación se lleve el día hasta el final y entonces
se abra.
Mi hablar abre su frontera que fracasa, abre un filo de frotar su
colocación y entonces llega. Llego a decir con voz viviente de vocal
y es una locura, llego a ti como un temblor de verdad y es una violencia
interior. Esto es. ¿Esto es? Esta cita con mi cráneo es un voltaje
inmaterial que viene en lengua, que viene en la noche como el hambre
que dice y redice su dicción para surgir llena y completa. Llena
de ilógica hacia la versificación exterior como si al respirar su
propio sitio, fuera al fin, ella misma.
Laura Solórzano (Guadalajara, Jalisco 1961) sin duda, es la poeta de su generación. No la poeta que la institución creo para representar a su generación. O no la poeta que se construyó a sí misma utilizando la institución para quedar al frente de una generación. Quizás son en esos resquicios de la literatura en México donde la finalidad de una vocación se pierde. Tantos esfuerzos por "agradar" a la institución acaban por hacer polvo cualquier destello de talento.
Laura y yo (si inmigración lo permite), junto a Jen Hofer, estaremos leyendo (y pasándola muuuuy bien) en el Poetry Proyect, de Nueva York el próximo primero de abril. Que viva la poesía, caray!!!!
10:38 AM
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